Los viajes no son más que una válvula de escape que rompe con la rutina diaria.

Un viaje turístico, con sus novedades y sorpresas, puede producir efectos psicológicos insospechados o un cambio personal positivo y no digo esto para animarles a viajar, sino por propia experiencia.
Viajar es descubrir nuevas gentes, explorar nuevas tierras, significa también el descubrimiento de nuevas parcelas de uno mismo. Teniendo en cuenta que la función psicológica de las vacaciones consiste en compensar las limitaciones y carencias de la vida cotidiana, es fácil comprender por qué el turismo termal se encuentra en pleno auge. Un nuevo concepto de turismo y un rol diferente para el turista que es más dinámico y demanda productos turísticos que le permitan participar activamente.
El vértigo estresante que domina la vida , reclama con vehemencia la romántica serenidad del lago, el esplendor salvaje de la tierra virgen y la paz indescriptible del horizonte enrojecido por el sol poniente. Sentimos añoranza de la naturaleza. Buscamos bellos paisajes, paraísos perdidos y ansiamos una pincelada de poesía que suavice el áspero engranaje del trabajo diario.
Quienes tenemos la responsabilidad de informar, de comunicar, sentimos tambien la necesidad de ayudar a descubrir la vida en un ambiente vivo, relajado, en contacto directo con sus gentes, para recuperar las raíces perdidas de tantos pueblos olvidados. Practicar turismo vivencial, comunitario,turismo ecológico, urbano, de salud y rural, ya que cada una de las modalidades turísticas ofrecen nuevas dimensiones y posibilidades que benefician el equilibrio psíquico y favorecen la personalidad.
Cierto que nos esperan ajustes económicos y que la competitiva industria del turismo está preocupada y teme cerrar la temporada en números rojos. Pero existe una realidad y esa es el derecho de todo ciudadano a aparcar por un momento el trabajo y desconectar, porque en definitiva, viajar es una terapia,necesaria y saludable.
Tómese un respiro. Por su salud !.



