La naturaleza, aparte de paisajes excepcionales y bellezas físicas particulares, también “regaló” a Grecia fuentes y manantiales con importantes propiedades curativas. Los balnearios forman parte de la riqueza nacional del país desde la antigüedad.
Los recursos naturales termales están diseminados por el territorio griego, y las aguas de estas fuentes en concreto difieren de las normales, bien por la alta temperatua , bien por la presencia de elementos activos inusuales.Estas aguas se califican como minerales por la temperatura o por su composición química general.
Además de las fuentes minerales frías existen también las calientes, con las que se ha generado una rama de los tratamientos curativos, la hidroterapia termal. La distribución geográfica de las fuentes no es casual, puesto que se relaciona, o con fenómenos tectónicos, como, por ejemplo, en los casos de las fuentes de Kaiafas, Kilini, Langadas, o con actividades volcánicas,en los casos de las fuentes de Methana, Milos, Lesvos, Samothraki y Limnos.
En esta categoría de infraestructura doméstica se engloban también los centros hidroterápicos en los que se atienden anualmente a unas 100.000 personas, con 1.400.000 tratamientos curativos (baños, etc.), así como otras tantas decenas de fuentes termales que las han puesto en funcionamiento agentes locales y ofrecen a los visitantes servicios modernos de alto standing.




