Italia, país que curiosamente más vino exporta, cuenta con el mayor número de centros del planeta en los que se realizan tratamientos con fines terapéuticos que tienen como base el vino, lo que permite situar a las termas italianas a la vanguardia en la cosmética del vino .
Así, las Termes de Salvarola, en el corazón de la región de Emilia Romagna, son célebres por sus masajes con uva Lambrusco, la del tinto del mismo nombre y rica en sustancias antioxidantes cuya función es evitar el envejecimiento de la piel.
“Septiembre…. Mil granos de bienestar” ´es el slogan de las también mil propuestas en esta época de vendimia. La estancia en Termes Salvarola siempre comienza con un examen médico antes del relax total en el idílico entorno de la campiña.

En la zona de Chianti, en Toscana, la vinoterapia utiliza agua gasificada mezclada con vino Sangiovese, para un hidromasaje relajante, y en el Valle de Aosta se ofrecen inmersiones en una bañera de bronce con agua mineral, vinos, especias y hierbas de montaña.
En la isla de Ischia, frente a Nápoles, la vinoterapia se armoniza con productos de esas tierras, por lo que el hidromasaje de agua termal, con extracto de uva negra y sales marinas, se combina con un fango al vino tinto del lugar.
Dado que estamos en tiempo de cosecha, es bueno recordar de “Vinum laetificat cor hominis “(el vino alegra el corazón del hombre) está escrito en la Biblia. A lo que podríamos añadir que también al cuerpo, siendo una de las mejores curas antiestrés y de belleza.



