En el Perú se han registrado más de 1400 plantas medicinales, y su uso se ha extendido del campo a las grandes urbes, donde muchas han sido industrializadas con todas las exigencias sanitarias.
Una infusión de hojas de coca ( erytroxilon coca ), por ejemplo, es el mejor paliativo contra el mal de altura o soroche. Las semillas de achiote ( bixa orellana ) combaten el asma, la cefalea, la hipertensión y la hepatitis. Las uñas de gato ( uncaria tomentosa ) inhibe el crecimiento de las células cancerosas.
La sangre de grado ( croton lechleri ) sirve como cicatrizante y contra las úlceras estomacales. La caigua ( cyclanthera pedata ) combate la diebetes. El boldo ( peumus boldus ) es un estimulante biliar. La quinina extraída de la quina ( cinchona officinalis ) cura la malaria. Los cálculos se pueden eliminar con infusiones de cola de caballo ( andropogon bicornis ) o de chancapiedra ( phyllanthus niruri ).
Es conveniente saber que recoger una planta medicinal no es tarea fácil ni simple. No se trata de ir al monte y arrasar la primera mata que encontremos. Debemos seguir, pues, una serie de pasos para obtener el máximo de propiedades.
La especialista Mayte Suárez recuerda en un reportaje sobre ” Ayer y hoy de las plantas medicinales ” que sii se realizara además correctamente, con respeto hacia la naturaleza, no sería necesario que existieran leyes prohibiendo recoger plantas medicinales de nuestros bosques, ya que no se dañaría su supervivencia.




