
Indian Wells, escenario del primer Masters Series de la temporada, rompe con todas las presunciones: ahí son todos millonarios. Según el último censo realizado de 2000, Indian Wells es una ciudad o lugar (no se sabe bien qué es Indian Wells) con el mayor porcentaje de millonarios de todo Estados Unidos. Tiene casi 3.900 habitantes permanentes, de los cuales casi 2.000 son propietarios y no “inquilinos”.
Pocos viven ahí, pero muchos visitan ese complejo de hoteles y resorts donde el sol brilla 350 días al año y la temperatura promedio es de 22 grados, tal cual reza la folletería.
“Canchas de tenis, campos de golf, hoteles y alrededor solamente desierto. El lugar es espectacular, pero muy aburrido. Te alejás unos metros del complejo y lo único que hay es arena y rocas”, cuentan todos los tenistas que fueron alguna vez a Indian Wells. Como Alberto Mancini, que estuvo como jugador, como entrenador y ahora concurre como capitán del equipo de la Copa Davis para ver cómo andan los muchachos antes de jugar con Suecia.

Indian Wells está en el sur de California, en el Valle de Coachella, entre Palm Springs (viejo escenario de este torneo) y La Quinta. Con hoteles y resorts lujosos, campos de golf que admiten hasta 144 jugadores y servicios de spa por donde se mire, es un buen lugar para ir a pasar una vejez activa o para casarse, según también dicen los brochures de las agencias de turismo. Para algunos es lo mismo lo primero que lo segundo.
Indian Wells comienza este jueves el primer Masters Series de la temporada y el torneo que abre la competencia fuerte de un marzo ya avanzado. El circuito masculino ya lo decidió y los tenistas parecen tenerlo asimilado: marzo quedó reservado para Indian Wells y Miami. Decisión de millonarios.
El mes quedó bloqueado y los jugadores del segundo lote, sobre todo los ladrilleros, ven cómo sus posibilidades de competencia quedan limitadas a los challengers en Ecuador, Marruecos, México y hasta Bosnia. Nadie ocupa ahí alguno de los 44 palcos de lujo que ofrece el estadio de Indian Wells. Marzo abrió con Las Vegas y Dubai, que luego le dejan paso a los torneos más fastuosos y excéntricos de Estados Unidos.
El circuito celebra los Grand Slams y los torneos prestigiosos de las viejas ciudades europeas, pero el derroche y la explosión del tenis como deporte y show será en dos semanas en Miami. El desierto de California simplemente prende la hornalla.
Indian Wells tiene su torneo de tenis desde 1987. Entre tanta construcción y parques artificiales, ya hay una tradición. Los millonarios de la zona verán un campeonato que promete ser atractivo. Roger Federer tendrá que ajustar su juego luego de su bajón físico y tenístico de inicio de temporada y de su noche relajada con Sampras en Nueva York. De su lado del cuadro aparecen Andy Roddick, que está entonado aunque siempre le teme y también Andy Murray, su último vencedor en la primera rueda de Dubai.

Se vienen diez días en los que 96 tenistas, en hombres y mujeres, salen a cruzar el desierto de los millonarios cuando la temporada comienza en serio. Gente de buen pasar, raquetas, pelotitas, canchas de golf, rocas, bodas soñadas y arena, todo bajo el sol californiano.